El refrán “perro que ladra no muerde” se refiere a aquellas personas que gritan mucho, se muestran agresivas y ruidosas, pero que, al momento de actuar, rara vez cumplen con sus amenazas.

El refrán proviene de la observación de que algunos perros que suelen ladrar mucho en realidad solo buscan asustar. En muchos casos, se trata de perros que están asustados y que tratan de asustar al otro con la intención de evitar una confrontación.

Esto mismo sucede con muchas personas. Aquellos a quienes aplica el refrán, son personas que tienden a ser bulliciosas, ya que prefieren asustar a los demás en lugar de tomar acciones en su contra.

En pocas palabras, un “perro que ladra” es una forma metafórica de referirse a alguien que se ve peligroso, pero que en realidad resulta inofensivo. También implica la creencia de que las personas realmente peligrosas son aquellas que no hablan, sino que actúan.

Origen del refrán

No se sabe exactamente cuándo surgió el dicho de “perro que ladra no muerde,” pero se cree que fueron los pueblos campesinos del oriente de Europa quienes crearon este refrán.

Se cree que los campesinos ovejeros de esa región de Europa fueron los primeros en notar el hecho de que sus perros ovejeros ladraban mucho para mantener al rebaño unido y en movimiento. Sin embargo, muy rara vez se lanzaban a atacar o a morder, lo que dio origen al refrán.

Contextos donde se utiliza la expresión “Perro que ladra no muerde”

Esta expresión se suele utilizar principalmente en dos contextos conversacionales:

Para tranquilizar los nervios

En la mayoría de los casos, se utiliza como manera de transmitir tranquilidad y sosiego a alguien que está preocupado por haber recibido algún tipo de amenaza de otra persona.

En este contexto se utiliza para transmitir la idea de que las amenazas son huecas y que no hay razón para preocuparse.

Como provocación

El otro contexto en el que se suele utilizar es como provocación hacia una persona que está enfadada y lanzando amenazas. En este contexto se usa con la intención de lograr que la otra persona actúe irracionalmente.

Es decir, se utiliza como una forma de insulto o de expresión despectiva que sugiere que la otra persona es cobarde y que no se atreverá a actuar.

Variantes del refrán en español

Existen algunas variantes de esta expresión en el idioma español. Las dos más comunes son:

  • Canes que ladran, ni muerden ni toman caza.
  • Perro ladrador, poco mordedor.

Además, existe una expresión equivalente que involucra a los gatos:

  • Gato maullador, nunca buen cazador.

Ejemplos del uso de “Perro que ladra no muerde”

  • No hay motivos para que te preocupes, María. Esas son amenazas huecas. Recuerda que perro que ladra no muerde.
  • – Juan, ¿de verdad crees que Carlos me saque todas las cosas a la calle? – En absoluto, Teresa, tú concéntrate en buscar el dinero de la renta y no te preocupes por Carlos, que perro que ladra no muerde.
  • ¡Tú no te atreverás nunca a lanzarte desde el trampolín más alto! Eso solo lo dices para pavonearte delante de los demás, pero yo sé que perro que ladra no muerde.

Fuente: lifeder.com

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